martes, 18 de junio de 2013

Un libro fundamental: El estado y la revolución de Lenin

(Colectivo Avanzar)
El tema  del Estado ha sido siempre esencial para los revolucionarios. En diversos textos  se aborda esta importante cuestión. Podemos citar por ejemplo "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado" de Federico Engels y "El 18 Brumario de Luis Bonaparte" de Marx. Pero la obra que explica mejor la teoría marxista del estado es sin duda El estado y la revolución de Lenin.
El marxismo nos enseña que el Estado es un instrumento para la opresión de una clase por otra. Por lo tanto, el Estado no puede ser neutral. Ya en El Manifiesto Comunista, Marx y Engels explican que “el gobierno del Estado no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa” (Marx y Engels, El Manifiesto Comunista) En una democracia burguesa en apariencia, todos podemos elegir y decir lo que nos plazca. Sin embargo los que votan todos los días y deciden son los grandes empresarios, los banqueros, los terratenientes. Dicho de otra forma, la democracia burguesa es solamente otra manera de expresar la dictadura del gran capital. Lenin caracteriza el Estado como un poder situado aparentemente por encima de la sociedad”.  Con apariencia de legalidad, de ser algo imparcial. Sin embargo, detrás de la fachada de imparcialidad, se ocultan los intereses de clase.  El Estado en nuestra sociedad capitalista representa la defensa de las relaciones de producción existentes.  Sólo en momentos de graves crisis que sacuden la sociedad hasta sus cimientos, cuando los oprimidos empiezan a levantarse contra sus opresores, el Estado revela sus auténtica naturaleza. A lo largo de la historia, en la sociedad esclavista, en la feudal y en la fase actual capitalista o de esclavitud asalariada, siempre ha sido y será el instrumento de opresión de la clase propietaria de los medios de producción, del capital concentrado sobre la mayoría del pueblo.
Con la toma del poder por la clase obrera, se instaura la dictadura del proletariado o democracia obrera. El nuevo gobierno popular deberá evitar la reconquista del poder político por la burguesía desplazada. Allí Lenin plantea cuatro puntos:
1) Elecciones libres con revocabilidad de todos los funcionarios.
2) Ningún funcionario puede recibir un salario más alto que un obrero cualificado.
3) Ningún ejército permanente, sino el pueblo armado.
4) Gradualmente, todas las tareas de administración del Estado se harán por todo el mundo de forma rotativa. “Cuando todo el mundo es un burócrata por turnos, nadie es un burócrata”.
En la URSS a partir de 1924 se hizo abandono de los consejos de Lenin y comenzó la degeneración burocrática que terminó con la restauración capitalista. El Estado no se puede abolir por decreto, sino que se disuelve en la sociedad en la medida en que la transformación de las condiciones de vida de las masas lo permite. Al desaparecer los antagonismos de clase, tenderá a extinguirse.
Desde nuestro Colectivo recomendamos la lectura de esta obra a todos los trabajadores, para enriquecerse de la teoría revolucionaria, tan necesaria para la acción.
Pese a haber sido escrito en 1917, su actualidad es impresionante
Lenin dejó inconcluso este libro, porque debió ser partícipe y actor fundamental en la gran insurrección obrera de Octubre. Precisamente por eso sus palabras finales a la primera edición afirman que es más agradable y provechoso vivir la experiencia de la revolución que escribir acerca de ella.

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